Históricamente, a un producto químico se le exigía una alta efectividad en su función, con el mínimo consumo de producto y en el menor tiempo posible. En esa espiral se basó el negocio de la industria química durante muchos años.
Esta tendencia se ha invertido por diferentes motivos, principalmente por la presión de las leyes de seguridad laboral y las primeras medidas medioambientales.
IPL es sensible a esta circunstancia y por ello pone su vigilancia tecnológica al servicio de la búsqueda de productos ecológicos, biodegradables y no tóxicos, que cumplan tanto las normativas vigentes a nivel mundial, como las que se estén debatiendo para su introducción futura.

